lunes, 8 de diciembre de 2014
Leer enferma. Por Diego Aristizabal.
Siempre he creído que leer es un problema, un problema que, además, no tiene cura.
Si alguien se contagia, pobre, está jodido, porque desde ese mismo instante lo único que querrá hacer el resto de la vida será leer y leer. Muchos dicen que no leen porque no les queda tiempo, porque tienen un montón de cosas más importantes que hacer, y eso está bien, estas personas están a salvo, no tienen que preocuparse de esta penosa enfermedad, tal vez la única, que hace que pasar largas horas en la cama, en la banca de un parque, en una sala de espera o en el tranvía, como hacía García Márquez, sea de lo más agradable.
Los síntomas comienzan con un fugaz pensamiento: “Una paginita más”, “termino este capítulo y me acuesto” hasta que sin querer se termina el libro de la noche a la mañana, literalmente, y el pobre reposa palpitante en el nochero, en el piso, en una punta de la almohada como si fuera el más enamorado de los enamorados. Luego, una fiebre eufórica, una emoción extraña sugieren que empiece de inmediato otra aventura. Llegado a ese punto no hay nada que hacer. Las historias se sucederán una a una hasta que esta alma perdida crea que no podrá parar de leer el resto de la vida.
La cosa empeora con el tiempo cuando los contagiados no pueden pasar una semana, qué digo una semana, un día, sin mirar, así sea de reojo, la vitrina de una librería; qué digo una vitrina, la librería completa y comprarán eventualmente; qué digo eventualmente, cada que puedan, incluso cuando no puedan, uno que otro librito; qué digo librito, un arsenal de libros como si no comprarlos fuera terrible para este fabuloso malestar eterno.
Hasta el momento, para esta enfermedad no se ha detectado ninguna cura. Según cifras, no del Ministerio de Salud sino del Dane, al 73,5% de los niños entre 5 y 12 años les gusta que les lean en voz alta, síntoma al cual hay que prestarle mucho cuidado porque es ahí donde se incuba el maligno bicho de la lectura. Por fortuna, según expertos, más del 50% de los “responsables” padres no lo hacen con niños entre estas edades porque saben muy bien lo que puede pasar con sus pobres e inocentes criaturas. A esto hay que agregarle que gracias al efectivo sistema de salud, perdón, al empeño preventivo de los colombianos, muchos son inmunes a la lectura, apenas leen, en promedio, menos de dos libros al año. Esto habla muy bien de este país que prefiere enfermarse de otras cosas.
Justo hoy he recordado a Pamuk quien escribió en “El autor implícito” que todos los días necesita ocuparse de la literatura para ser feliz. Como esos enfermos que tienen que tomar cada día una cucharada de su medicamento para seguir vivos. “La literatura me es tan necesaria como una medicina”, dice.
Creo que fue Lin Yutang, otra víctima de la lectura, quien murió inocentemente creyendo que cuando se miraba en el espejo, y no había leído nada, se veía extraño, sin gracia; pobre hombre, nunca supo que el espejo estaba hecho para otras cosas. ¿Se dan cuenta de las cosas tan raras que puede generar este mal incurable?
En fin, ya estoy delirando. Me duele la cabeza y cierta ansiedad me tiene palpitando el corazón. Se me hace tarde, es la hora exacta de la medicina. Voy por agua, por una taza de café sin azúcar. Me acomodo bien en la silla para que entre mejor esta droga que he cambiado una y otra vez irresponsablemente por diversas recomendaciones, incluso me he automedicado. Abro bien los ojos y empiezo a tragarme estas 152 páginas que ayer me prescribió un brujo librero. ¿Me aliviaré? No creo, me volví adicto a esta vaina y no tengo ganas de curarme.
martes, 4 de noviembre de 2014
He sido.
He sido feliz con la tristeza de otros y otros han sido felices con mi tristeza, he llorado y han llorado conmigo, he traicionado y me han traicionado, he reído y se han reído de mi, he gritado de rabia y me han gritado con rabia, me he peleado y he sido motivo de peleas, he dado mi alma por una persona y esa persona la ha tirado a la basura, he dado miles de manos y me han cogido el brazo entero miles de veces, me he caído cientos de veces y cientos de veces se han caído por mi culpa, he rechazado y me han rechazado, he mentido y me han mentido, he pasado desapercibida y no se han dado cuenta de que existía, he besado como si fuera la ultima vez y me han besado como si fuera una mas de las muchas, he querido y me han querido y sobre todo, he perdido a personas y esas personas me han perdido a mi. Pero sobre todo he amado y he sido amada.
domingo, 12 de octubre de 2014
Dosis muy pequeñas.
Es una droga, una verdadera droga, va en dosis pequeñas, muy pequeñas, pero cada una mas intensa que la otra. Te acelera el pulso, la respiración y te
sientes como en otro mundo, en tu propio mundo, ajeno a todo, a todos. Es algo que puedes doblar, deformar, pero nunca romper, no tiene sentido ni hace falta.
Es una tierna adicción, te atrapa pero te libera, lo sientes pero no te toca, sale y entra a la vez, es algo extraño, algo que te hace perder la cordura y la locura. Y sabe ponerte a prueba, oh sí, qué bien lo hace.... Y me gusta, porque se equivoca pero lleva razón, porque es increíble, imposible. Es, es felicidad en dosis muy pequeñas., pero que a veces sientes como corre por tus venas, y a tu corazón explota, te hace sentir lleno, vivo.
sientes como en otro mundo, en tu propio mundo, ajeno a todo, a todos. Es algo que puedes doblar, deformar, pero nunca romper, no tiene sentido ni hace falta.
Es una tierna adicción, te atrapa pero te libera, lo sientes pero no te toca, sale y entra a la vez, es algo extraño, algo que te hace perder la cordura y la locura. Y sabe ponerte a prueba, oh sí, qué bien lo hace.... Y me gusta, porque se equivoca pero lleva razón, porque es increíble, imposible. Es, es felicidad en dosis muy pequeñas., pero que a veces sientes como corre por tus venas, y a tu corazón explota, te hace sentir lleno, vivo.
sábado, 11 de octubre de 2014
La capacidad de ver.
No todos los días son felices, es cierto, pero hay
algunos en particular, en donde sientes que se te
ha dado la capacidad de ver, de sentir todo tan
detalladamente; te detienes a reparar el delicioso
aroma del café, el lindo azul del cielo, cada paso
que das, cada respiro, sientes que correr te llena
y te libera.
Es esos días en donde te das cuenta lo linda que
es la vida, o el hermoso color de las flores, en
donde te das cuenta el valor de todo, hasta el valor que tienes tu misma, y que pese a todo, nunca podrás creer ni reconocer; pero te das cuenta que se te hes dada a ti la capacidad de ver, de verlo, de darte cuenta de lo especial que es, de el lindo color de sus ojos, del sentimiento de calor de sus abrazos, del amor con que todo lo hace, y de lo genial que es sentir su mano junto a la tuya.
Ves como todo es en realidad, como el olor
a libro nuevo, mezclado con café, en una tarde
lluviosa es magnifico, y como ir a una biblioteca,
es tu cosa favorita de tus monótonos días. Como
el descubrir un nuevo café, para ti, es como descubrir
que el agua moja, sorprendente. Es valorar los abrazos,
mas que cualquier otro presente, las sonrisas de los
ancianos te hacen sentir la persona mas buena del mundo,
y el como tu intentas mejorar cada día, te demuestra que la vida, no son solo cosas tristes.
Es felicidad es cantidades pequeñas.
algunos en particular, en donde sientes que se te
ha dado la capacidad de ver, de sentir todo tan
detalladamente; te detienes a reparar el delicioso
aroma del café, el lindo azul del cielo, cada pasoque das, cada respiro, sientes que correr te llena
y te libera.
Es esos días en donde te das cuenta lo linda que
es la vida, o el hermoso color de las flores, en
donde te das cuenta el valor de todo, hasta el valor que tienes tu misma, y que pese a todo, nunca podrás creer ni reconocer; pero te das cuenta que se te hes dada a ti la capacidad de ver, de verlo, de darte cuenta de lo especial que es, de el lindo color de sus ojos, del sentimiento de calor de sus abrazos, del amor con que todo lo hace, y de lo genial que es sentir su mano junto a la tuya.
Ves como todo es en realidad, como el olor
a libro nuevo, mezclado con café, en una tarde
lluviosa es magnifico, y como ir a una biblioteca,
es tu cosa favorita de tus monótonos días. Como
el descubrir un nuevo café, para ti, es como descubrir
que el agua moja, sorprendente. Es valorar los abrazos,
mas que cualquier otro presente, las sonrisas de los
ancianos te hacen sentir la persona mas buena del mundo,
y el como tu intentas mejorar cada día, te demuestra que la vida, no son solo cosas tristes.
Es felicidad es cantidades pequeñas.
domingo, 7 de septiembre de 2014
"Adolescencia"
La verdad duele, duele saber que a una de las personas que mas quieres no la puedes ayudar, siendo eso lo que mas quieres en el mundo.
Duele saber que hieres a alguien sin siquiera darte cuenta, que la haces sentir traicionada, cuando ni sabes qué pasa.
Y es verdad este es un momento en donde digo, no quiero amigos, no quiero amor, no quiero felicidad, no quiero nada ¿para qué? Todo al final termina herido, o totalmente jodido.
Sí, prefiero la cruda verdad a la mentira piadosa, prefiero aceptar la realidad, que casa día mirarme al espejo y mentirme. Nada esta bien, -Bien- es la típica mentira de siempre, lo que decimos para no tener que explicar el porque no estamos bien, porque ni nosotros lo entendemos.
A veces me pregunto si es la edad, si es que esto de la "adolescencia" es así para todos o sólo yo me siento así, un momento bien al otro terriblemente mal, una palabra me hace la persona mas feliz del planeta, y otra me hace sentir la persona mas cruel, o si por el contrario, los adultos también se sienten así porque de ser así, lo esconden muy bien. Supongo que eso se debe a que ser adulto no te deja tiempo de sentirte así de mal.
Me pregunto, y me sigo preguntando.
Duele saber que hieres a alguien sin siquiera darte cuenta, que la haces sentir traicionada, cuando ni sabes qué pasa.
Y es verdad este es un momento en donde digo, no quiero amigos, no quiero amor, no quiero felicidad, no quiero nada ¿para qué? Todo al final termina herido, o totalmente jodido.
Sí, prefiero la cruda verdad a la mentira piadosa, prefiero aceptar la realidad, que casa día mirarme al espejo y mentirme. Nada esta bien, -Bien- es la típica mentira de siempre, lo que decimos para no tener que explicar el porque no estamos bien, porque ni nosotros lo entendemos.
A veces me pregunto si es la edad, si es que esto de la "adolescencia" es así para todos o sólo yo me siento así, un momento bien al otro terriblemente mal, una palabra me hace la persona mas feliz del planeta, y otra me hace sentir la persona mas cruel, o si por el contrario, los adultos también se sienten así porque de ser así, lo esconden muy bien. Supongo que eso se debe a que ser adulto no te deja tiempo de sentirte así de mal.
Me pregunto, y me sigo preguntando.
The Sunday.
Nuca nada es como yo esperé, nada nunca será como yo espero. Pero y ¿ese no es el punto?
Tal vez sí, tal vez no, ya no lo sé. Pensaba saber tantas cosas, pensaba que tenia todo bajo control, pero no, no es así todo cambia en un segundo y ya no sé, siento que no se nada.
Andamos por la vida corriendo de aquí allá, intentando superar cada día, sonriendo para no llorar, mirando a otro lado escondiendo las lagrimas, porque no quieres que vean lo bajo que caíste. Pero llorar no es caer bajo, llorar es aceptar que duele, que somos humanos y que hay cosas que no podemos controlar.
Puedo decir que no me gustan los domingos, son días tristes en los en los cuales siempre se reflexiona y nos damos cuenta de lo malo que hacemos, y tal vez de lo malos que somos.
A veces lloro al sentirme impotente, al sentir que no puedo ayudar a tanta gente que quiero ayudar, de saber que nada hago bien, y que todo lo que pienso y siento esta mal, no soy lo que la gente espera, no soy lo que debería ser, ni tampoco lo que quiero ser.
Y sí es verdad, daría todo por dejar aunque sea tan solo un segundo, de ser yo, porque es que dime ¿qué se hace para eso de odiarse a sí mismo?
Tal vez sí, tal vez no, ya no lo sé. Pensaba saber tantas cosas, pensaba que tenia todo bajo control, pero no, no es así todo cambia en un segundo y ya no sé, siento que no se nada.
Andamos por la vida corriendo de aquí allá, intentando superar cada día, sonriendo para no llorar, mirando a otro lado escondiendo las lagrimas, porque no quieres que vean lo bajo que caíste. Pero llorar no es caer bajo, llorar es aceptar que duele, que somos humanos y que hay cosas que no podemos controlar.
Puedo decir que no me gustan los domingos, son días tristes en los en los cuales siempre se reflexiona y nos damos cuenta de lo malo que hacemos, y tal vez de lo malos que somos.
A veces lloro al sentirme impotente, al sentir que no puedo ayudar a tanta gente que quiero ayudar, de saber que nada hago bien, y que todo lo que pienso y siento esta mal, no soy lo que la gente espera, no soy lo que debería ser, ni tampoco lo que quiero ser.
Y sí es verdad, daría todo por dejar aunque sea tan solo un segundo, de ser yo, porque es que dime ¿qué se hace para eso de odiarse a sí mismo?
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